Casi todas las tradiciones culinarias europeas incluyen el ajo como condimento esencial en muchos de sus platos. Este uso es particularmente abundante en las cocinas mediterráneas y, de entre ellas, también en la española.

Cabezas enteras nadando entre legumbres, sabrosos dientes vigorizando el aroma de un asado, delgadas láminas salpicadas por el aliño de la ensalada... Con diferentes rostros se nos ofrece el ajo en cada plato –crudo, frito, hervido, asado...–, aunque siempre con su irreemplazable personalidad y, a menudo, eclipsado su protagonismo por el refulgir de otros ingredientes. Pero, ya se aprecie o se ignore su presencia, se deguste con deleite o se aísle en una orilla del plato, cada guiso aderezado con la mágica influencia del ajo disfruta de gran parte de ese secreto tan elemental como a veces inextricable que convierte en extraordinario lo cotidiano.
Sopa de ajo
Vamos a ver una receta muy tradicional de nuestra región. Se trata de la sopa de ajo, que como sabemos es un plato sencillo y humilde, a la par que sabroso. Este plato ha servido antaño como almuerzo a nuestros trabajadores y ahora forma parte de nuestra querida cultura gastronómica.


Ingredientes: (para 6 personas)


1 barra de pan de 1/4, del día anterior
1 vaso de aceite de oliva
4 dientes de ajo
1 cucharadita colmada de pimentón dulce molido
100 gramos de jamón serrano, cortado en taquitos pequeños
6 huevos
cebollino para adornar
Sal al gusto.

En una cazuela se ponen a hervir unos 2 litros y 1/2 de agua, con sal. Mientras tanto, se corta el pan en rodajas de 1 centímetro, se fríen ligeramente en una sartén con aceite y se reservan.
En una sartén se echa el aceite, los ajos cortados en lonchitas finas y el jamón y se pone al fuego. Cuando los ajos estén dorados, se retira del fuego y cuando el aceite se enfríe se echa el pimentón y se revuelve todo bien.
Cuando el agua esté hirviendo, se echa el pan y aceite con los ajos y el pimentón, la ramita de hierbabuena y se deja hervir todo unos 5 a 10 minutos.

En este punto, se puede elegir entre dos alternativas:


1.- echar los huevos crudos y remover todo.
2.- a la hora de servir la sopa, poner un huevo crudo en cada plato, servir encima la ración de sopa y meter el plato unos

minutos en el horno, para que el huevo se cuaje.
Podemos adornar el plato añadiendo cebollino picado para adornar.
Presentar servido en los platos y bien caliente.